DAFNE Y EL LABERINTO
Dafne andaba por un lugar oscuro. Se preguntaba “¿Dónde estoy?”, eso es lo que un día me contó. “A mis espaldas sentía unos firmes pasos que se acercaban cada vez más fuertes, cada vez más cercanos”, esas fueron exactamente sus palabras.
Corrió por una pendiente hasta que vio las estrellas y unas extrañas alas que parecían llamarla. “Me las puse y mientras escuchaba la respiración de mi perseguidor, salté, salté al vacío y empecé a volar. Recordando el fracaso de un viejo amigo”.
Mireia Sánchez
