jueves, 5 de febrero de 2015

EJERCICIO MICRORRELATO: Más que una semilla.


Era un día como cualquier otro. Yo estaba sentada en el sofá del comedor cuando me percaté de la presencia de una extraña caja debajo de la mesilla del televisor. ¡Qué curioso!... Seguro que no la puse ahí , pensé. Cuando finalmente me atreví a examinarla y la abrí, brotó inexplicablemente de su interior una nube blanca y espesa que desprendía unos pequeños aunque intensos destellos de luz, como si un miniaturizado sol se hubiera posado en ese misterioso recipiente. Abrí las ventanas para despejar el ambiente y al aclararse, pude ver lo que contenía: era una simple semilla. Sin embargo, enseguida supe que era mucho más que eso. Ciertamente, fue meterlo en un tiesto y encontrar la humedad de la tierra y empezó a crecer y a crecer, convirtiéndose en un magnifico y esplendido árbol en medio de mi comedor.
Entonces mientras la fabulosa planta crecía hasta reventar el techo del apartamento, y mientras alcanzaba la plenitud absoluta, grabé delicadamente un nombre en el tronco: baobab.
Estefania navarro

1 comentario:

  1. Microrrelato fantástico. Me encanta el hecho de que la presencia de los mitos esté escondida en el componente mágico del Baobab. Pero las lágrimas de Apolo que hacen crecer el laurel y el impulso ascendente de Ícaro, están presentes en tu relato.

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